El misterioso comportamiento de los árboles

Tal como señala el fragmento 123 de Heráclito, filósofo de la antigua Grecia, “la naturaleza ama ocultarse”. Es decir, la verdadera naturaleza de las cosas se oculta deliberadamente. Es por esto que hasta ahora no hemos podido comprender ciertas expresiones extrañas, que quedan por fuera de nuestro alcance.

La “timidez botánica” o “timidez entre árboles” es un fenómeno increíble en el que opera aún hoy el misterio. Este fenómeno, que también es conocido en inglés como disengagementdosel shynesscrown shyness o intercrown spacing, puede observarse en algunas especies arbóreas, y aunque es usual verlo entre árboles de la misma especie, sucede también entre especies diversas.

Según este extraordinario comportamiento, los árboles vecinos crecen sin tocarse dejando entre ellos una fisura de timidez, un dosel, o espacios que parecen canales fluviales o senderos para caminar.

Puede observarse que las copas de los árboles crecen a la misma altura. Los árboles no compiten para obtener mayor luz solar, sino por el contrario, comparten el  espacio en un perfecto equilibrio. De alguna manera, es como si fuesen conscientes de sus vecinos, evitando tocar sus ramas y dándoles espacio.  

¿Por qué ocurre esto? Si bien este fenómeno se ha observado por primera vez en la década de 1920 y ha sido estudiado en profundidad desde los años 50, al día de hoy los científicos desconocen la causa.

Existen algunas hipótesis que se han propuesto dentro de la comunidad científica: 

  1. Una de ellas consiste en afirmar que cuando el viento golpea los árboles, genera fricción de unas ramas con otras, limitando el crecimiento de las mismas y evitando así tocar a los árboles vecinos  y generando la forma tímida de la copa. De esta manera, se evitan los daños producidos por los choques y las abrasiones.
  2. Otra causa propuesta está relacionada con la alelopatía, que es el efecto que una planta provoca en otra a través de la producción de diferentes compuestos químicos. En otras palabras, es la comunicación entre ellos mediante señales químicas. Algo así como: “si tu rama va por aquí, que la mía vaya por allí”. El sentido ecológico de esto radica en que producir hojas es el proceso que más energía gasta en una planta, y hacerlo para nada es un desperdicio.
  3. Una destacada hipótesis, consiste en que la timidez está vinculada con los fotorreceptores, que son sensores que detectan la zona de luz roja lejana. Esto les permite a plantas y árboles percibir la proximidad de otros individuos. Además poseen otro tipo de fotorreceptores que detectan la luz azul, gracias a los cuales las plantas son capaces de evitar las sombras producidas por sus vecinos.

La realidad es que sea cual sea la explicación, la naturaleza es un misterio y, no deja de sorprendernos. Además, a través de este fenómeno, nos enseña de un modo silencioso que no siempre prevalece la “ley del más fuerte” sino que en ocasiones es más útil y más bella la “ley de la cooperación”.

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