Los telediarios y la espectacularización de la muerte en tiempos de pandemia

El filósofo y político, Guy Debord en el ensayo “La sociedad del espectáculo” publicado en 1967, plantea la idea de que bajo todas sus diversas formas, el espectáculo no hace más que reflejar, el modelo de vida socialmente dominante.

En la sociedad del espectaculo descripta por Debord, no hay pluralidad de voces ni de opiniones. Los espectadores consumimos producciones que fueron específicamente diseñadas para legitimar y perpetuar, las condiciones de existencia del sistema capitalista.

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Las producciones culturales, también llamado entretenimiento vacío u espectáculo, cumplen un papel esencial en el mantenimiento del orden establecido. Las nuevas creaciones no hacen otra cosa que reflejar el tipo de proyecto y de visión más arcaica en cuanto al modelo de sociedad representada.

Al acercarnos al televisor y consumir, podemos apreciar como la base de todo espectáculo es siempre la misma. La búsqueda del no pensar y la risa burlona son elementos fundamentales para el éxito del espectáculo.

Cuando la realidad resulta angustiante, buscamos obtener divertimento, satisfacción inmediata que funcione como un escape. Acudimos a ese mismo sistema que nos oprime en busca de liberación, sin ser conscientes de nuestra inminente alienación y terminamos por pensar y vivir nuestra propia vida bajo las lógicas del espectáculo.

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 El filosofo y pensador Adorno, lo resume planteando la idea de que “con cada risa, el espectador está mas cerca de seguir a las fuerzas totalitarias”

Por su parte, Debord plantea que “La alienación del espectador en beneficio del objeto contemplado se expresa así: más él contempla, menos vive; más acepta reconocerse en las imágenes dominantes de la necesidad, menos comprende su propia existencia y su propio deseo”.

Debord plantea además, que es imposible pensar el espectáculo sin hacer referencia al Estado moderno; y, es que la violencia que consumimos a través de los medios, cumple el fin de acostumbrarnos a la jerárquia y la dominación de clases presentes en nuestra sociedad.

Si tenemos en cuenta la actual coyuntura de pandemia, podemos relacionarlo con el aumento en el porcentaje de la población que ha vuelto a consumir de forma cotidiana los noticieros tradicionales.

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En marzo del presente año, el miedo nos acercó a la pantalla del televisor y permanecimos horas, día tras día, bajo la consigna de que no era el momento indicado para estar “desinformados”. Los medios supieron explotar esta oportunidad de lucro y convirtieron la pandemia en un espectáculo digno de entretenimiento para las masas.

Por medio de una espectacularización de la muerte, y a través de un sinfín de cifras de contagios, fallecidos y altas, los noticieros consiguieron mantenernos cautivos a la vez que abotagaban nuestra sensibilidad social y conciencia crítica de la realidad.

Y es que la muerte en tanto show cumple las expectativas de la sociedad del espectáculo sobre la cual reflexiona Debord. Nos mantiene entretenidos para que no nos cuestionemos nuestros modos de vivir ni cuestionemos el sistema en el cual no vemos inmersos.

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¿Cuál es la solución?

Si bien el pesimismo a la hora de analizar la sociedad moderna es un lugar cómodo, resulta complejo pensar en alternativas para la emancipación de la sociedad. Desde nuestro lugar, creemos que incentivar la reflexión, el pensamiento y la duda son claves para que la sociedad no resulte funcional al espectáculo.

Resulta fundamental vivir nuestra vida y disfrutarla sin buscar generar sentimientos de envidia. Es decir, sacarse los anteojos de lo espectacular, porque mientras busquemos ser vistos y reconocidos, el pasto del vecino siempre parecerá más verde.

¿Y tú que opinas?

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