Nueva dolencia: trastorno por déficit de naturaleza

Una nueva dolencia ha quedado en evidencia con la pandemia: el trastorno por déficit de la naturaleza. La importancia de espacios verdes en el desarrollo de las niñas y niños está comprobada. Hoy, más que nunca las tecnologías avanzan y la relación de los niños con la naturaleza retrocede.

Hace un tiempo especialistas vienen estudiando lo que llaman el “trastorno por déficit de la naturaleza”. El trastorno se da especialmente en ciudades muy pobladas en las que los espacios verdes son cada vez menos. A su vez, la pandemia por el coronavirus y la obligación de quedarse en casa puso en evidencia la necesidad de pasar más tiempo al aire libre.

Y es que a las personas efectivamente nos afecta no tener contacto con lo verde. Los estudios confirman que a medida que se tiene más tecnología, se necesita más naturaleza. Ahí está el problema, la tecnología aumenta pero la naturaleza disminuye. Esta es una de las causas más importantes de este distanciamiento con la naturaleza, sin embargo, puede verse también como la pandemia y la necesidad de permanecer en nuestras casas ha profundizado este déficit de naturaleza. Además influyen otros factores como la reducción de espacios naturales en las ciudades a lo largo de los últimos años y la dificultad de acceso a este tipo de entornos (tiempo, costo y distancia).

Numerosos estudios han demostrado los beneficios mentales y físicos de pasar tiempo en la naturaleza, pero para algunas personas se requirió una pandemia y órdenes de quedarse en casa para que ese deseo de pasar más tiempo al aire libre se sintiese como una necesidad.

“Irónicamente esta pandemia tan trágica ha aumentado dramáticamente la conciencia pública de la profunda necesidad humana de conexión con la naturaleza y está agregando un mayor sentido de urgencia al movimiento que busca conectar a los niños, las familias y las comunidades con la naturaleza.”

Richard Louv

Richard Louv, autor del libro Last Child in the Woods: Saving Our Children from Nature-Déficit Disorder (Último niño en el bosque: salvemos a nuestros hijos del trastorno por déficit de la naturaleza), explica que a medida que las niñas, niños y jóvenes pasan menos tiempo de sus vidas en un entorno natural, sus sentidos se estrechan, tanto fisiológica como psicológicamente. La evidencia demuestra que en los últimos años el hecho de que  los niños crezcan sin acceso a jugar, explorar y aprender en medio de la naturaleza tiene un impacto significativo. 

“Los últimos niños en el bosque
Salvemos a nuestros hijos del trastorno por déficit de naturaleza”
, por Richard Louv.

Louv fue quien en 2008 acuño el término “trastorno por déficit de naturaleza”. En su obra recopila destacadas investigaciones que demuestran cómo la exposición directa a la naturaleza es esencial para el desarrollo humano, especialmente de los niños y niñas. También detalla las consecuencias negativas de no tenerlo con regularidad: obesidad, dificultad de atención, enfermedades cardiovasculares y la depresión. La salud física y emocional se ve afectada. El problema ataca la creatividad, sociabilidad y la capacidad empática en los seres humanos.   Los últimos niños en el bosque es el primer documento que reúne investigaciones de vanguardia que demuestran cómo la exposición directa a la naturaleza es esencial para un desarrollo infantil sano: física, emocional y espiritualmente. Un libro imprescindible para los padres de hoy en día, que pueden ayudar a reconstruir esa tradicional y sana interacción entre la infancia, el aire libre y los espacios naturales abiertos.

Es importante que esta pandemia nos sirva para abrir los ojos respecto de la importancia del contacto con otros y con la naturaleza y una vez que esta situación pase, no se nos vuelvan a cerrar. En la medida de lo posible, deberíamos priorizar el contacto contacto natural y evitar que todo se vuelva cemento, plástico y pantallas.

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