Parálisis del sueño: tu mente despierta pero tu cuerpo no

¿Alguna vez te ha pasado, que sientes que tu mente despierta pero tu cuerpo no responde?

La parálisis del sueño es considerada una parasomnia, es decir un trastorno de la conducta del sueño.  Dicho trastorno se explica como una incapacidad transitoria de realizar cualquier tipo de movimiento voluntario durante el inicio del sueño o bien antes de despertarte.

La sintomatología que manifiestan aquellas personas que alguna vez la han padecido, es muy desagradable. Pero la buena noticia es que este trastorno no es signo de enfermedad, por lo que no debes preocuparte.

Según un estudio publicado en la ‘Sleep Medical Review’ en 2017, aproximadamente el 7,6% de la población mundial experimenta un episodio de estas características en toda su vida.

La experiencia de la paralisis del sueño implica el despertar de tu mente durante la etapa REM del sueño (etapa caracterizada por la producción onírica) seguida de la inmovilidad de todo el cuerpo. Es decir tu cerebro está despierto, está consciente, pero tu cuerpo no responde.

Es muy común que este trastorno este asociado a determinas alucinaciones hipnagógicas; se trata de pseudo-alucinaciones de carácter auditivo, táctil o visual, que se producen en el tránsito de la vigilia al sueño. Estas pseudo-alucinaciones (imágenes, voces y sensaciones) producen gran malestar en el sujeto debido a que las mismas suele relacionarse a temáticas terroríficas: intrusos, monstruos, animales salvajes, fantasmas, etc.

Si bien este trastorno no es indicador de enfermedad, por lo que no representa ningún peligro para la persona, se ha observado que este fenómeno suele darse con mayor frecuencia en personas que sufren ansiedad o estrés.

Es importante que en caso que alguna vez te suceda una parálisis del sueño, no pierdas la calma y dirijas toda tu atención a la respiración. Realiza una serie de respiraciones profundas. También es importante que puedas racionalizar que todo lo que experimentes en ese “estado”, por más desagradable que sea, no representa ningún peligro real para ti. Por esta razón es importante que te tranquilices que respires e intentes realizar pequeños movimientos y esperar que tu cuerpo despierte.

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