Si no leemos, no sabemos escribir, y si no sabemos escribir, no sabemos pensar

Hotel Lobby, 1943 por Edward Hopper.

¿Qué lugar ocupa la lectura en tu vida? Si bien la lectura y la escritura son procesos que se aprenden de modo conjunto, es necesario clarificar que la lectura es una actividad superior a la escritura debido a que solo podremos escribir aquello que hemos aprendido a leer.

Si nos detenemos a reflexionar sobre el proceso de la lectura, nos daremos cuenta que ésta es el elemento principal de la escritura. Sin ir más lejos, toda producción escrita trae consigo diferentes lecturas que hemos aprendido de otros autores. Una pregunta que podríamos hacernos es la siguiente ¿En qué lugar de mis escritos identifico mis lecturas preexistentes?

Reading and Art, por Marc Chalmé

Existen muchas personas que probablemente les resulte más atractivo escribir, que leer. Posiblemente esto se deba al simple hecho de no haber experimentado el placer que nos posibilita una buena lectura.

 Jorge Luis Borges, una figura destacada de la literatura universal, afirma: “La lectura no debe ser obligatoria, el placer no es obligatorio, el placer es algo buscado”. Otra célebre frase del autor es “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.

Hay una frase de Juan José Arreola, escritor mexicano que dice: “Si no lees, no sabes escribir. Si no sabes escribir no sabes pensar“. En esa simple oración el autor nuclea 3 conceptos interdependientes, la lectura, la escritura y el pensamiento. Pero lo más interesante de analizar en dicha frase es que ninguno de los dos últimos procesos se dará, si no se da el primero de todos.

 

¿Qué tipos de relaciones existen entre el pensamiento y el lenguaje?

Woman Reading on a Settee, por William Worchester Churchill

Edmund Husserl, filósofo y matemático alemán, afirma que  “El pensamiento siempre se hace en el lenguaje y está totalmente ligado a la palabra. Pensar, de forma distinta a otras modalidades de la conciencia, es siempre lingüístico, siempre un uso del lenguaje”

Samuel Johnson, una de las figuras literarias más significativas de Inglaterra, acuño la siguiente frase: “El lenguaje es el vestido de los pensamientos”.

Como se puede observar, ambos autores identifican una relación intrínseca entre el lenguaje y el pensamiento. Son dos procesos que van de la mano y se retroalimentan mutuamente. Por esta razón nuestro pensamiento se verá enriquecido en la medida que su alimento se sirva del lenguaje. Esto abre paso a decir que el mejor alimento para el pensamiento es la lectura.

Existe una gran cantidad de personas que sin ningún escrúpulo afirman que jamás han logrado terminar un libro ya que les resulta una actividad “poco entretenida”. Sin embargo cuando se los invita a profundizar en las esferas del pensamiento, ellos mismos encuentran un profundo vacío. Su propia ignorancia los deja al desnudo.

¿Qué tipo de lectura es útil para desarrollar el pensamiento?

Como hemos mencionado anteriormente, la lectura es la actividad básica para el desarrollo del pensamiento. Y donde mejor se desarrolla el pensamiento es a través de la lectura de libros. Libros que ayuden a ampliar campos de interés, libros que funcionen como facilitadores de un espacio de reflexión, libros que conecten con el pensamiento y sentir del autor, etc.

¿Qué diferencia hay entre conciencia y pensamiento?

El pensamiento es el producto de la mente. Constantemente nuestra mente se encuentra produciendo distintos tipos de pensamientos. Los pensamientos son muy volátiles, fluctúan y varían según los distintos estímulos del ambiente. En Ayurveda, la medicina tradicional de la India, a los pensamientos los asocian con el elemento aire, debido a liviandad. Pero la conciencia (Buddhi) es la capacidad de observar nuestros propios pensamientos. Esta capacidad excede por completo al pensamiento ya que se encuentra en otro nivel mental. Ser observadores de nuestro pensamiento es un excelente ejercicio para practicar.

De cualquier manera queda claro que la lectura como manantial de las palabras que vivifican nuestra conciencia es un aspecto fundamental de lo que es un ser humano pensante. La existencia es posible sin pensamiento, y a veces el pensamiento se transforma en ruido insoportable, pero con el pensamiento y con su observación, tenemos una potencia divina.

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