Breve manual de escepticismo, por Carl Sagan

En la era de la información, saber identificar falacias resulta imprescindible si lo que deseamos es cultivar el pensamiento crítico.

Divulgador incansable, Carl Sagan fue una de las mentes más brillantes que han existido. Su afición a la ciencia y el pensamiento crítico lo llevaron a ser sumamente criticado por no apegarse a las normas y cuestionar lo establecido. Sin embargo, hoy lo revalorizamos y reivindicamos como a un grande.

En uno de sus tantos libros de divulgación, The Demon-Haunted World, el científico habla sobre algo que llama el “Kit de detección de tonterías”, una especie de guía para lograr identificar la propaganda y las medias verdades que atestan los medios de comunicación como herramientas para la manipulación de la población.

Hoy te presentamos, una versión resumida de lo que fue el manual de escepticismo por Carl Sagan. ¡Que aproveche!

¡Feliz Día del Escepticismo! - Proyecto Sandía

1. Siempre que sea posible, debe existir confirmación independiente de los “hechos”.

2. Fomenta el debate sustantivo acerca de la evidencia con participantes enterados provenientes de todos los puntos de vista.

3. Los argumentos de autoridad tienen poco peso —las “autoridades” se han equivocado antes, y volverán a hacerlo en el futuro. Tal vez la mejor manera de decir esto sea que en la ciencia no existen autoridades; a lo mucho, hay expertos.

4. Considera más de una hipótesis. Si hay algo que necesite explicarse, piensa en todas las diferentes formas en que podría ser explicado. Luego piensa en pruebas por las que podrías refutar sistemáticamente cada una de las alternativas.

5. Trata de no apegarte mucho a ninguna hipótesis sólo porque es tuya. Es sólo una estación en la búsqueda del conocimiento. Pregúntate por qué te gusta tu idea. Compárala con otras alternativas con justicia. Ve si puedes hallar razones para rechazarla. Si tú no lo haces, otros lo harán.

6. Si lo que sea que estás explicando tiene alguna [unidad de] medida, alguna cantidad numérica adjunta a ello, serás mucho más capaz de discriminar entre muchas hipótesis en pugna. Lo vago y cualitativo está abierto a muchas explicaciones.

7. Si hay una cadena argumentativa, cada uno de los eslabones de la cadena debe funcionar (incluyendo la premisa) —no basta con la mayoría.

8. La navaja de Occam. Esta conveniente regla empírica nos indica que cuando tengamos dos hipótesis que explican igualmente bien una información, elijamos la más simple. Siempre pregúntate si la hipótesis puede ser, al menos en principio, falsa… Debes ser capaz de demostrar tus aserciones. Los escépticos inveterados deben de tener la oportunidad de seguir tus razonamientos, duplicar tus experimentos y ver si llegan al mismo resultado.

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