“El daño se transmite de generación en generación”

La impactante reflexión es de Alejandro Jodorowsky, el creador de la psicomagia, una técnica que promueve la sanación espiritual y conjuga los ritos chamánicos, el teatro y el psicoanálisis.

Nacido en 1929, Jodorowsky también creó la psicogenealogía ya que considera que determinados traumas y comportamientos inconscientes son transmitidos de generación en generación, por lo que, para que un individuo logre romper con el ciclo de destrucción existente, es necesario la toma de conciencia y consecuente acción.

Alejandro Jodorowsky: "El Daño se Transmite de Generación en Generación" -  Tere Rocha

Sin más preámbulos te dejamos su propia reflexión sobre el daño como algo transgeneracional:

“El daño se transmite de generación en generación: el embrujado se convierte en embrujador, proyectando sobre sus hijos lo que fue proyectado sobre él, a no ser que una toma de consciencia consiga romper el círculo vicioso. No hay que temer hundirse profundamente en uno mismo para enfrentar la parte del ser mal constituido, el horror de la no realización, haciendo saltar el obstáculo genealógico que se levanta ante nosotros como una barrera y que se opone al flujo y reflujo de la vida.

En esta barrera encontramos los amargos sedimentos psicológicos de nuestro padre y de nuestra madre, de nuestros abuelos y bisabuelos. Tenemos que aprender a des-identificarnos del árbol y comprender que no está en el pasado: por el contrario, vive presente en el interior de cada uno de nosotros.

Cada vez que tenemos un problema que nos parece individual, toda la familia está concernida. En el momento en que nos hacemos conscientes, de una manera o de otra la familia comienza a evolucionar. No sólo los vivos, también los muertos. El pasado no es inamovible. Cambia según nuestro punto de vista.

Ancestros a quienes consideramos odiosamente culpables, al mutar nuestra mentalidad, los comprendemos de forma diferente. Después de perdonarlos debemos honrarlos, es decir, conocerlos, analizarlos, disolverlos, rehacerlos, agradecerles, amarlos, para finalmente ver el “buda” en cada uno de ellos. Todo aquello que espiritualmente hemos realizado, podría haberlo hecho cada uno de nuestros parientes. La responsabilidad es inmensa. Cualquier caída arrastra a toda la familia, incluyendo a los niños que están por venir, durante tres o cuatro generaciones”.

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