La aceptación te transforma, la negación te somete: Carl Jung

¿Es necesario experimentar situaciones dolorosas para desarrollar un crecimiento personal? ¿Es el sufrimiento un estado necesario de atravesar?

Este tipo de interrogantes nos han acompañado a lo largo de la historia. En todas las tradiciones religiosas y filosóficas, podemos encontrar diferentes alusiones que hacen referencia a la necesidad humana de atravesar experiencias dolorosas para el posterior alcance del crecimiento personal.

Carl Jung, médico y psicólogo suizo, señala que el sufrimiento y la sabiduría están íntimamente vinculadas: “Con la sabiduría viene mucho dolor; y con mayor conocimiento, más dolor”.

De todos modos, es necesario precisar que el sufrimiento y la adversidad no siempre traen beneficios, fuerza o crecimiento. Por el contrario, como resulta lógico, suelen traer destrucción, desesperanza, depresión, etc. ¿Por qué razón es recurrente encontrar episodios significativos de sufrimiento y dolor como medios de transformación personal?

Una posible respuesta podría ser la siguiente: Cuando un hecho “negativo” nos irrumpe, nuestra mente comienza a generar un sin fin de pensamientos “negativos” que tienen un correlato en nuestro cuerpo: tensión, ansiedad, angustia, etc. Pero si fuéramos capaces de comprender que los hechos son siempre “neutros”, entenderíamos que la razón principal de nuestro sufrimiento no es causada por el hecho en sí, sino por la interpretación que le asignamos al hecho. La significación que le otorgamos a los hechos es lo que provoca el sufrimiento.

Cuando somos capaces de no interferir demasiado, aquello que nos amenaza se disuelve, se revela como impermanente. Además, al no involucrarnos bruscamente en el hecho adverso, seremos capaces de desarrollar la observación del fenómeno y así aprender de la situación.

Carl Jung es especialmente contundente en este tema. Jung no sólo observó a cientos de pacientes atravesar situaciones dolorosas sino que él mismo vivió una serie de sucesos que transformaron su vida radicalmente. Estos sucesos ocurrieron con antelación y posteridad a la Primera Guerra Mundial. El psicólogo suizo señala haber desarrollado una serie de episodios, posiblemente esquizofrénicos. En este sentido Jung afirma:

” Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete; lo que aceptas te transforma”

En este fragmento, podemos reconocer como Jung claramente evoca su visión psicológica fundamentada en la teleología de la mente inconsciente. Si el paciente es capaz de no interferir y traer a la luz los aspectos negativos de su mente, éste desarrollará la capacidad de integrarse a una profunda armonía con las corrientes vitales de la existencia. La aceptación es el camino de la transformación, de un modo más dinámico y positivo que la sublimación de Sigmund Freud.

Carl Jung leyendo en su torre ubicada en Bollingen, Suiza.

El inconsciente hace de la vida del individuo una obra de arte llena de significado siempre y cuando éste acepte lo que le sucede y atienda a los mensajes del inconsciente y de la realidad misma como dimensión psíquica.

Por otra parte, en la medida en que nos resistimos a escuchar y aceptar lo que se nos presenta, la fuerza oceánica del inconsciente ejerce sobre nosotros eventos cada vez más tortuosos y complicados. James Hillman, un alumno de Carl Jung, una vez dijo: “el alma, hasta que no obtiene lo que quiere, te enferma”.

Es evidente que las ideas del psicólogo suizo parten de un postulado difícil de aceptar para la ciencia. Esta dificultad radica en el hecho de que existe un sentido o telos inherente a la psique y que ésta es lo fundamental (y no la materia).

De todas formas no es difícil ver en estos conceptos algo que podamos aplicar a la vida diaria. Pues el hecho de resistirse a cosas que se presentan y están fuera de nuestro control -las cuales ocurren todo el tiempo- , es una mala estrategia de salud.

Para finalizar y extender la comprensión de la aceptación, Simone Weil, una de las grandes filósofas del siglo XX, nos inspira a través de la siguiente frase:

El espíritu no es forzado a creer en la existencia de nada… Es porque el único órgano de contacto con la existencia es la aceptación, el amor. Es porque la belleza y la realidad son idénticas. Es porque la alegría pura y el sentimiento de realidad son idénticos.

¿Acaso la aceptación y el amor no se tratan de dos caras de la misma moneda?

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