Niño sale de profunda depresión al conocer a un perro con su misma enfermedad

Carter Blanchard, un dulce niño de 8 años de Arkansas, Estados Unidos, padece de una enfermedad en la piel conocida como vitiligo que le causó una profunda depresión. Desde que conoció a Rowdy, un perro con su misma condición que se encontraba en la otra punta del país, ya no se siente solo y ha recuperado la sonrisa.

El mal de vitiligo actúa destruyendo las células que producen el pigmento en la piel. Carter fue diagnosticado cuando tenía poco tiempo de vida pero comenzó a ser consciente de su condición una vez que aparecieron los primeros “parches” blancos en su rostro.

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“Estaba en un colegio muy grande con muchos chicos y su cara se transformó muy rápido”, explicó su madre al periódico de la ABC. “Lo primero que me decía cuando se subía al auto era que odiaba su cara y cómo se veía”, dijo angustiada por recordar tan tristes momentos en la vida de su pequeño.

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La vida era cuesta arriba para Carter, pero la salvación llegó de la mano de Rowdy, un labrador negro de trece años de Oregon, que fue diagnosticado con Vitiligo el mismo año que Carter.

Cuando su madre encontró fotos de Rowdy en Facebook, enseguida se las mostró a su hijo. “Leí que Rowdy tenía vitiligo y me asombró. Cuando se lo compartí a Carter estaba muy emocionado por ver que el perro era famoso por su misma enfermedad” explicó.

Carter y su madre contactaron con gran ilusión a la dueña de Rowdy y construyeron una amistad a distancia en la que permanentemente se enviaban videos. La relación se volvió aun más cercana luego de que algunos miembros de la comunidad en la que viven el niño y su madre, donaran dinero para que ellos pudieran viajar a conocer a Rowdy.

Niño con vitíligo sale de su depresión al conocer a un perro con su misma  enfermedad - Oxitocina Magazine- Revista de mascotas en Panamá

“No existía nadie que lo hiciera sentir mejor. Hasta que llegó Rowdy. Tenía que ser un perro”, relato la valiente madre.

“Cuando llegamos sentimos que ya habíamos estado ahí. Eran familia para nosotros. Nos dimos cuenta de que Rowdy percibió toda esa energía y nos recibió muy bien” sentenció.

Ni bien llegaron, Carter abrazó y mimo a Rowdy durante dos horas y no se despegaron durante toda la estadía. Se formó entre ellos una hermosa amistad gracias al vitiligio, que tanto dolor le había provocado.

Al volver al colegio, el pequeño tenía una mirada diferente, con muchas ganas y sin tristeza, Carter es hoy un niño nuevo, más confiado y seguro de si mismo.

¡Hermosa noticia!

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