Pfizer vs Moderna: El siniestro juego por la suba de sus acciones que pone en peligro la salud humana

El laboratorio estadounidense Pfizer anunció este miércoles que los resultados finales de los ensayos clínicos muestran que su vacuna contra el coronavirus tiene una eficacia del 95%.

Hace poco más de una semana, la compañía había adelantado que el análisis intermedio de efectividad llegaba a un 90%, acrecentando el interés de los mercado y su valor. Pero unos días después la farmacéutica rival Moderna comunicó que su vacuna experimental contra el Covid-19 tenía una efectividad del 94.5% y que se puede almacenar a temperaturas relativamente normales.

La competencia y el perverso juego que realizan ambas farmacéuticas en su lucha por la acumulación de capital se hizo visible este miércoles. Tras una baja del 14% de las acciones de Pfizer, registrada el día lunes, la compañía dijo hoy que su vacuna mostró una eficacia del 95% a partir de los 28 días después de la primera dosis.

Evolución en Bolsa de las farmacéuticas:

Especulación millonaria con la vacuna: las farmacéuticas disparan su valor  con medicamentos aún sin eficacia demostrada | Economía | EL PAÍS

Casi en el 75% de los casos, las vacunas tienen participación del sector privado

La pandemia ha demostrado que no hace falta probar la efectividad de una vacuna para aumentar en decenas de millones de euros las cotizaciones de los principales actores implicados. El día que Pfizer anunció que su vacuna contra el covid-19 presentaba una eficacia “superior al 90%”, el primer ejecutivo de la multinacional estadounidense, Albert Bourla, desembolsó casi cinco millones de euros vendiendo acciones de la empresa.

Compañías como Pfizer y Moderna están cerrando ya contratos millonarios para comercializar sus vacunas a varios países, pero lo cierto es que la única prueba pública de su efectividad son comunicados de prensa de las propias compañías que parecen competir teniendo como fin una mayor acumulación de dinero y no, salvaguardar la vida humana.

“Es inaceptable que el máximo directivo de una empresa gane tanto dinero el mismo día que se hace un anuncio tan vago, sin que apenas conozcamos detalles sobre la eficacia de la vacuna”, plantea Marcos López Hoyos, presidenta de la Sociedad Española de Inmunología. “Habitualmente un anuncio así requiere muchos más datos sobre efectividad, esto es inaudito. Lo peor es que estas operaciones dan combustible a los antivacunas, porque parece que su desarrollo es solo negocio y no ciencia, cuando no es así”, sentencia.

En efecto, no es nuestro objetivo cuestionar la efectividad de las vacunas sino señalar, que las farmacéuticas están jugando con la vida humana en su afán por enriquecerse y sacar provecho de la lamentable situación.

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