Un hombre se construye una mansión de 230 metros cuadrados con 11 contenedores

La gran mayoría de los seres humanos, soñamos en algún momento de nuestra vida, con tener un techo propio en el que poder pasar los mejores momentos para luego envejecer tranquilos y sin preocupaciones. El sueño de la vivienda propia se ha vuelto un tanto mas inalcanzable en los tiempos que corren y por ello, cualquier alternativa es válida.

En tiempos de crisis y necesidades, necesitamos conocer historias de superación que nos inspiren, nos permitan agudizar nuestro ingenio y nos muestren alternativas a la tradicional burbuja inmobiliaria y al juego de la especulación financiera.

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¿Te planteaste alguna vez la posibilidad de vivir en un montón de contenedores de mercancía apilados? Puede parecer una idea irracional y de otro planeta en un principio, pero eso es porque no has visto aun el hogar de 230 metros cuadrados que diseñó un hombre llamado, Will Breaux.

Lo que cada persona entiende por “la casa de sus sueños” es tremendamente relativo y nuestros gustos, no tienen porque adaptarse a una concepción tradicional. Este es el caso de Will cuyo hogar se encuentra en Houston y está hecha con once contenedores de mercancía apilados y rematados con un azotea.

Este hombre, ha confesado en una entrevista que lleva con esta idea en la cabeza desde la primera década de los años 2000 pero que, tras 15 años en la búsqueda por alguien que diseñada su vivienda soñada, decidió poner manos a la obra y hacerlo él mismo.

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“Comencé a mirar proyectos que se estaban construyendo que me gustaban y contraté a un diseñador con un equipo de constructores de viviendas para diseñar una casa de 3 pisos […] después de dar vueltas y vueltas durante meses, tuve que despedir al equipo porque no estaban dispuestos a darme lo que quería y, por lo tanto, el viaje para diseñar mi propia casa comenzó alrededor de 2011″ explicó Will.

Will sabía lo que quería y cómo lo quería. Su deseo principal era que su casa estuviera hecha de contenedores porque son fuertes, duraderos y resistentes al fuego y a los huracanes. A pesar de no ser constructor profesional, defendió su idea y pasó varios meses, aprendiendo todo lo que pudo sobre construcción de casas.

Dicen que si puede imaginarse es porque puede crearse y esta historia, es una prueba viva de ello. Desde aquí, hemos quedado sumamente inspirados.

Y tú, ¿Qué opinas?

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